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San José, el santo del silencio, la protección y el amor

San José, el santo del silencio, la protección y el amor

A pesar de la importancia que tiene en la historia del cristianismo, San José es relativamente poco conocido. Se le conoce como el padre de Jesús, como el marido de la Virgen María y como el carpintero de Nazaret.

En este artículo vamos a analizar algunos detalles de su vida y de los actos de fe que le convirtieron en uno de los santos más queridos por los cristianos.

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San José


Una vida en la sombra

Una de las razones por las que se conocen pocos detalles de la vida de San José es porque siempre mantuvo un papel en la sombra.

Es conocido como el padre de Jesús, aunque no fue su padre natural puesto que éste fue engendrado en el vientre de María por el Espíritu Santo. Por tanto, San José adoptó a Jesús y lo educó como si fuese su propio hijo.
 
La información que ha quedado escrita sobre él se encuentra, principalmente, en los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas.

En estos textos no se recogen palabras pronunciadas por él, por lo que muchos llaman a San José “el Santo del silencio”, pero si recogen la protección y el amor con los que protegió a Jesús y a la Virgen María.
 

Un modelo de vida humilde

La vida de San José era muy humilde. Era un carpintero que fue escogido por Dios como cabeza de la Sagrada Familia.
 
Según el Evangelio de San Mateo, San José, no conociendo el misterio de la encarnación y ante el misterioso embarazo de María puso a prueba su fe.

No era fácil para él entender el embarazo de la mujer a la que iba a tomar por esposa y podría haberla denunciado públicamente.

Sin embargo, tuvo un sueño en el que el ángel del señor le dijo como tenía que obrar y quedó escrito así: “su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

Así lo tenía planeado, cuando el ángel del señor se le apreció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo”. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandando y tomó consigo a su mujer”.

 

Una vida en el exilio

Cuenta San Mateo en su Evangelio, que San José aguantó estoico el exilio en Egipto al que tuvieron que someterse para impedir que Herodes encontrase al niño Jesús y lo matase, según le transmitió un ángel mediante un sueño:

“Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle”. La familia resistió las dificultades económicas, las dificultades culturales y la tristeza de vivir lejos de su tierra.
 
Con la muerte de Herodes, San José, regresó a Nazaret, de nuevo por el mensaje de un ángel del señor que recoge el Evangelio de San Mateo:

Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel, pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño”.

San José decidió ir a Nazaret y no a la tierra de Israel por miedo al hijo de Herodes.


 

Una muerte de la que poco se sabe

Ni el Evangelio de San Mateo ni el de San Lucas recogen el momento de  la muerte de San José, aunque son muchos los que consideran que San José debió morir antes de la vida pública de Jesús, pues, de no ser de ese modo, hubiese acompañado a su hijo a sus distintos actos y, por supuesto, hubiese acompañado a María a los pies de la cruz.
 

Patrón de la Iglesia

Ante la notable importancia que San José jugó en el cristianismo, el Papa Pío IX, declaró y constituyó a San José Patrono Universal de la Iglesia el 8 de diciembre de 1870, por haber protegido y colmado de amor al Niño Jesús y a la Virgen María. 
 

Los cinco dolores de San José


La historia del cristianismo hace muchas referencias a los cinco dolores que San José tuvo que soportar en vida, cada uno de ellos acompañados de una alegría posterior. Los dolores son los siguientes:
  • Ver nacer al niño Jesús en una pobre posada en Belén.
  • Las palabras que el profeta Simeón pronunció sobre el Niño, en las que decía que sería causas de enfrentamiento y división.
  • El exilio en Egipto.
  • La desaparición del niño Jesús durante tres días en Nazaret, finalmente se encontraba en el templo.
  • La separación de Jesús y María al morir.



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