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San Gabriel, de los placeres mundanos a la vida religiosa

San Gabriel, de los placeres mundanos a la vida religiosa

San Gabriel, también conocido como San Gabriel de la Dolorosa, nació en 1838 en el seno de una familia acaudalada en Italia. Su nombre real era Francisco Possenti y creció como un joven normal al que le gustaba leer novelas, asistir al teatro y salir a bailar.

Tuvo una educación religiosa pero le gustaba disfrutar de los placeres mundanos, por lo que, durante su adolescencia, nunca se planteó la vida religiosa.

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Vida de San Gabriel


La muerte que cambió su destino

A pesar de ser un joven popular en las fiestas, San Gabriel siente la llamada de Dios en varias ocasiones, aunque nunca toma la consideración muy en serio.

Sería tras la muerte de su hermana más querida cuando siente que realmente quiere entregar su vida a Dios. Así lo comunica a su familia, que a pesar de no creer que el joven pueda cumplir su promesa, lo apoya en la decisión.
 

La llamada de la Madre de Dios

Cuando San Gabriel decidió ordenarse como religioso tenía 17 años. Fue con esa edad, cuando asistía a la procesión de la ‘Santa Icone’, una imagen venerada en la ciudad italiana de Spoleto, que, según cuenta la historia, la Virgen María se dirigió a él.

Tú no estás llamado a seguir en el mundo ¿Qué haces, pues, en él? Entra en la vida religiosa”, escribiría San Gabriel en una de sus cartas.
 
Un mes después, quien hasta entonces había sido conocido por todos como Francisco, entró en la vida religiosa y tomó el nombre de San Gabriel. Cuentan que escogió ese nombre por el Arcángel Gabriel, que fue el encargado de llevar el mensaje de Dios.


 

Muerte prematura

Al poco tiempo de comenzar sus estudios como religioso, San Gabriel enfermó gravemente  de tuberculosis y tuve que ser internado en la enfermería del convento.

Cuentan los escritos de las personas que convivieron con él en sus últimos días que aceptó con paciencia sus sufrimientos corporales y que eso se convirtió en una de las principales características del santo.
 
Finalmente, el 27 de febrero de 1862, con la edad de 25 años, murió en el convento de Isola. Fue canonizado por Benedicto XV en  1920 y fue declarado patrón de la juventud católica italiana en 1926.
 

Oración a San Gabriel


“Bienaventurado Gabriel de la Dolorosa, que, por vuestra afectuosísima devoción a la ínclita Virgen afligida al pie de la cruz,
llegasteis a ser espejo de inocencia, modelo de santidad y taumaturgo del presente siglo por los estupendos milagros obrados en derredor de vuestro sepulcro.

Dignaos mirarme desde el cielo y recabadme de la munificencia divina las fuerzas que he menester para precaver los peligros del alma,
despreciar los halagos del mundo, neutralizar las acechanzas del demonio, triunfar de mis pasiones, llorar mis culpas,
secundar con generosidad de corazón las divinas inspiraciones y labrar mi santificación mediante un afecto sincero a la Pasión de Jesús y a los Dolores de mi Madre María,
a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos aquí en la tierra, pueda igualmente haceros compañía en el cielo por toda la eternidad.”




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