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San Damián, el médico que no cobraba por sus servicios

San Damián, el médico que no cobraba por sus servicios

El significado del nombre de San Damián, en griego, es el de domador de sí mismo, mientras que el de su hermano Cosme es bien presentado, adornado.

Ambos hermanos eran médicos cristianos y ejercían su profesión sin solicitar ningún tipo de remuneración a sus pacientes. Esto hizo que San Damián y San Cosme llegaran a ser mal vistos por los poderosos.

Tal fue su éxito que terminaron siendo apresados, torturados e incluso quemados vivos. Milagrosamente sobrevivieron a estos maltratos. Finalmente Diocleciano los sentenció a morir decapitados alrededor del año 300 d.C.

Sin embargo su ejemplo y muerte hizo que surgiera una devoción profunda de los cristianos hacia ellos, de las más extendidas durante la segunda mitad el siglo IV. Y fue en el siglo siguiente cuando Teodoreto de Ciro, obispo y último teólogo importante de la escuela de Antioquía, el que empieza reflejar noticias de su martirio y de su culto.

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Vida de San Damián y San Cosme


San Damián

Según cuenta la tradición San Damián era hermano gemelo de San Cosme. Nacieron en Arabia y posteriormente estudiaron las ciencias en Siria. Su destreza en el ejercicio de su profesión, así como su continuo estudio de las materias para ampliar conocimientos les convirtieron en unos grandes médicos.

Y no sólo eran buenos como médicos sino que no cobraban a ninguno de los pacientes que iban a visitarlos. Ello era debido a su práctica de la religión cristiana, que les enseñaba a ayudar a los demás sin esperar nada de ellos a cambio. Algo que San Damián y San Cosme llevaban a rajatabla.

Tan popular se convirtió su forma de actuar que en oriente se les conoció entre los santos llamados colectivamente los sin dinero.

Su vida la desarrollaban en Aegeae, situada sobre la costa de la bahía de Alejandreta, en Cilicia. Allí eran muy respetados por el pueblo por su buen hacer y forma de comportarse con los demás.

También, tanto San Damián como San Cosme, no dejaban escapar una oportunidad para predicar la religión de la que eran seguidores: el cristianismo. Cuando empezó su persecución, sin duda los dos hermanos no pudieron pasar desapercibidos.

Por orden de Lisias, gobernador de Cilicia, fueron torturados, llegando incluso a quemarlos vivos. Sin embargo, milagrosamente, San Damián y San Cosme sobrevivieron. Aunque no les sirvió de mucho, Diocleciano ordenó posteriormente que fueran decapitados. Sus restos fueron llevados a Cirrhus, donde los sepultaron, convirtiéndose entonces en el principal centro de su culto.

Y fue a principios del siglo quinto cuando se levantaron en Constantinopla dos impresionantes iglesias en honor a San Damián y San Cosme. El Papa Félix, siglo VI, erigió una basílica en el Foro Romano para recordarlos, dedicándola seguramente el 27 de septiembre.

Este día entonces se conmemoró la fiesta de San Damián y San Cosme, hasta que posteriormente se trasladó al 26 de septiembre en el nuevo calendario.

Junta a San Lucas, San Cosme y San Damián son los patronos de los médicos en general, mientras que sólo ellos dos son también patronos de los cirujanos en particular.

San Damián es un santo que ejercía gratuitamente la medicina junto a su hermano gemelo San Cosme, hasta fueron asesinados por Diocleciano.


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