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Salmo 95, cántico de adoración y alabanza

Salmo 95, cántico de adoración y alabanza

El salmo 95 es un himno de adoración y alabanza, pero al mismo tiempo representa una invitación para aquellos que aún no se han incorporado a la vida espiritual.

Los salmos que contienen cánticos de este tipo, por lo general siempre incluyen estas invitaciones a terceros a unirse a la glorificación de Dios, ya que solo de esta forma lograrían la salvación del pueblo.

En esta ocasión te contaremos cómo puedes utilizar la historia de Israel de este salmo para tu vida diaria.

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Las bondades de Dios en el salmo 95


salmo 95

El salmo 95 es un excelente aliado para esos momentos cuando te postras a orar para pedirle ayuda a Dios, bien sea para superar algún mal momento o para pedir su protección.

Qué mejor aliado para tu oración que la historia del pueblo de Israel para darnos cuenta de todas las manifestaciones de bondad y protección que Yahvé ha demostrado con hechos.

El escenario o historia que rodea la historia de este salmo, es una especie de asamblea donde las personas son invitadas a formar parte del gozo al reconocer al Señor como su Dios.

En el salmo se especifican muy bien las razones por las que debe ser alabado, principalmente por ser el realizador de esta gran obra llamada Tierra y por ser el creador de todos los seres.

De igual forma, se explica que el universo le pertenece a Dios, desde el océano hasta la tierra seca, porque todo fue creado por sus manos.

El salmo 95 nos sirve para comprender cuán magnífico es el poder de Dios, desde el alcance de su nombre, que ha llegado a cualquier rincón del planeta, hasta la petición del autor a los hijos de Dios a escuchar la voz del Altísimo siempre.

Comprender la grandeza del Padre, puede servirnos como un instrumento de paz ante situaciones negativas de nuestra vida, además de permitirnos agradecerle a Dios por cada cosa buena que nos ofrece, desde el sol que nos despierta en la mañana, hasta el aire que respiramos cada segundo.

Sin la presencia de Dios no somos nada, y es precisamente la enseñanza que nos deja este bello salmo, el cual podemos apuntar en una hoja o imprimirlo y luego de cada oración leer sus líneas para recordarnos de una manera hermosa, el maravilloso poder de nuestro Dios y sus infinitas bondades para con sus hijos.

Salmo 95


1 ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva!

2 ¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor!

3 Porque el Señor es un Dios grande, el soberano de todos los dioses:

4 en su mano están los abismos de la tierra, y son suyas las cumbres de las montañas;

5 suyo es el mar, porque él lo hizo, y la tierra firme, que formaron sus manos.

6 ¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!

7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:

8 «No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto,

9 cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras.

10 Cuarenta años me disgustó esa generación, hasta que dije: «Es un pueblo de corazón extraviado, que no conoce mis caminos».

11 Por eso juré en mi indignación: «Jamás entrarán en mi Reposo».


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