.
Salmo 89, el pacto de Dios con David

Salmo 89, el pacto de Dios con David

El salmo 89 es uno de los salmos más extenso y variado, ya que contiene quejas, súplicas y promesas, escritos por el aborigen Etam en 53 versículos.

El escritor realiza una comparativa de las promesas que hizo Dios sobre la duración que tendría la dinastía de David, y la contradicción a la que se enfrentaba para ese momento. Esto se convierte en una incertidumbre constante para el autor del salmo, que se ve reflejada en la intensidad del escrito.

Lee también: Conoce los salmos de protección

¿Cómo está dividido el salmo 89?


salmo 89

La oración que refleja el salmo 89 está dividida de la siguiente manera:

  • La promesa de protección de Dios hacia el Rey David y su dinastía.
  • El himno de alabanza al Rey del universo, Yahvé.
  • Comentario a la alianza inquebrantable de Dios con su siervo.
  • Quejas por la ruptura y la humillación entre la dinastía de David y su creador.
  • Súplica para restablecer a Israel como nación de Dios.

La relación que el salmista tiene con Dios es reflejada en los primeros pasajes del salmo, en este sentido, su fidelidad es reflejada en tono poético. Se sabe que este autor confía plenamente en la piedad del Padre, y por ello habla con el sobre los problemas que está enfrentando, haciendo referencia al pacto entre Dios y el pueblo.

A pesar de que hay fe en relación a su poder, se pide encarecidamente que no se abandone al pueblo de Israel bajo ninguna causa. Se menciona la presencia de Dios y cómo es temida tanto en el cielo como en la Tierra. El salmo 89 es una excelente oportunidad que nos brindan las santas escrituras para comprender que los designios del Altísimo son perfectos.

Cada vez que desees comprender la magnificencia de Dios para con su pueblo, este salmo te ayudará en tu propósito. Hasta el final de los tiempos, el mundo le pertenece solo a Dios, y en este sentido, cada cosa que sucede en nuestra vida y alrededor de ella, tiene un propósito dentro de su plan.

Cada mañana, por una semana, antes de irte a trabajar, recita las palabras de este salmo frente a tu ventana, a manera de entendimiento y reflexión sobre la grandeza de Dios. Cada cosa que ocurre en tu vida forma parte del camino que debes seguir para llegar a su presencia. Por ello, se trata de 53 versículos cargados de reflexión para sus hijos más fieles.

 

Salmo 89


Salmo 89

1 Poema de Etam, el aborigen.

 2 Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

3 Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo.

4 Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor:

5 «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones».

6 El cielo celebre tus maravillas, Señor, y tu fidelidad en la asamblea de los santos,

7 porque ¿quién es comparable al Señor en las alturas? ¿quién como el Señor entre los hijos de Dios?

8 Dios es temible en el consejo de los santos, más grande y terrible que cuantos están a su alrededor,

9 Señor, Dios del universo, ¿hay alguien como tú? Tú eres fuerte y estás rodeado de fidelidad.

10 Tú dominas la soberbia del mar y calmas la altivez de sus olas;

11 tú aplastaste a Rahab como a un cadáver, deshiciste a tus enemigos con tu brazo poderoso.

12 Tuyo es el cielo, tuya la tierra: tú cimentaste el mundo y todo lo que hay en él;

13 tú has creado el norte y el sur, el Hermón y el Tabor aclaman tu Nombre.

14 Tu brazo está lleno de poder, tu mano es fuerte, alta es tu derecha;

15 la Justicia y el Derecho son la base de tu trono, el Amor y la Fidelidad te preceden.

16 ¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte!

Ellos caminarán a la luz de tu rostro;

17 se alegrarán sin cesar en tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia.

18 Porque tú eres su gloria y su fuerza; con tu favor, acrecientas nuestro poder.

19 Sí, el Señor es nuestro escudo, el Santo de Israel es realmente nuestro rey.

20 Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos:

«Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo.

21 Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado,

22 para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso.

23 El enemigo no lo aventajará, ni podrán oprimirlo los malvados:

24 yo aplastaré a sus adversarios ante él y golpearé a los que lo odian.

25 Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre:

26 extenderé su mano sobre el mar y su derecha sobre los ríos.

27 El me dirá: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora».

28 Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra.

29 Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él;

30 le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo.

31 Si sus hijos abandonan mi enseñanza y no proceden de acuerdo con mis juicios;

32 si profanan mis preceptos y no observan mis mandamientos,

33 castigaré sus rebeldías con la vara y sus culpas, con el látigo.

34 Pero a él no le retiraré mi amor ni desmentiré mi fidelidad;

35 no quebrantaré mi alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios.

36 Una vez juré por mi santidad –¡jamás mentiré a David!–:

37 «Su descendencia permanecerá para siempre y su trono, como el sol en mi presencia;

38 como la luna, que permanece para siempre, será firme su sede en las alturas».

39 Pero tú te has irritado contra tu Ungido, lo has rechazado y despreciado;

40 desdeñaste la alianza con tu servidor, profanaste por tierra su insignia real.

41 Abrirse brechas en todas sus murallas, redujiste a escombros todas sus fortalezas;

42 los que pasan por el camino lo despojan, y es la burla de todos sus vecinos.

43 Alzaste la mano de sus adversarios, llenaste de alegría a sus enemigos;

44 mellaste el filo de su espada y no lo sostuviste en el combate.

45 Le quitaste su cetro glorioso y derribaste por tierra su trono;

46 abreviaste los días de su juventud y lo cubriste de vergüenza.

47 ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Te ocultarás para siempre? ¿Arderá tu furor como el fuego?

48 Recuerda, Señor, qué corta es mi vida y qué efímeros creaste a los hombres.

49 ¿Quién vivirá sin ver la muerte?

¿Quién se librará de las garras del Abismo?

50 ¿Dónde está, Señor, tu amor de otro tiempo, el que juraste a David por tu fidelidad?

51 Recuerda, Señor, las afrentas de tu servidor: yo tengo que soportar los insultos de los pueblos.

52 ¡Cómo afrentan las huellas de tu Ungido!

53 ¡Bendito sea el Señor eternamente! ¡Amén! ¡Amén!


Te puede interesar: