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Salmo 87, habitar en la ciudad de Dios

Salmo 87, habitar en la ciudad de Dios

El salmo 87 define los privilegios de vivir en la santidad de la ciudad de Dios: Sión. Muchos peregrinos que venían a Jerusalén desde muy lejos deseaban sentirse dichosos en el templo de Dios.

Se trata de uno de los pasajes más cortos del libro de los Salmos, con apenas 7 versículos, pero muy rico en contenido y enseñanza para nuestra vida diaria. Es una verdadera canción de alabanza que se resume en una pequeña historia sobre la fidelidad de sus hijos.

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Las bondades de vivir en la morada de Dios


salmo 87

El autor del salmo encuentra en estas líneas una especie de desahogo, mostrándole al Padre sus sentimientos más intensos de devoción en relación a la ciudad santa, mientras observa la cantidad de visitantes que llegan a ella con la intención de recibir las bendiciones de Dios.

El salmo 87 nos brinda una breve enseñanza de lo que representa habitar en la casa de Dios, su ciudad, libre de toda maldad e iniquidad, y donde solo los verdaderos hijos fieles podrán obtener la garantía de compartir en ella.

En este salmo también existe un versículo donde se habla de las maravillas de la ciudad de Jerusalén, donde se indica que es la ciudad de Dios y por ello, allí están los mejores destinos. Este salmo es un resumen de las predicciones de Dios con respecto de la ciudad santa, donde se afirma que no importa la proveniencia de las personas que deseen llegar a ella, todos reconocen su presencia y santidad.

Incluso se habla de que las ciudades de Egipto y Babilonia, llegarían a tierra santa para honrar a Dios. En este sentido, nuestra realidad no es tan distinta a los tiempos bíblicos. Nuestro mundo está lleno de personas que niegan la existencia de Dios, en la calle, en nuestro trabajo, e incluso en nuestra familia. Lo maravilloso de Dios es que, no importa qué tanto nieguen su presencia, en su morada siempre habrá un lugar para ellos.

El salmo 87 habla de merecimientos para entrar a Sión. Aquellos que merecen entrar a la ciudad sagrada, son aquellos que han declarado solemnemente su amor por Dios, su fidelidad a Él, y que han declarado que es su único salvador.

Si deseas unirte a Dios en oración por esas personas que aún no terminan de llegar a su presencia, solo debes escribir el salmo en una hoja de papel, encender una vela blanca, y recitar estas palabras con mucha fe. Solo con la fidelidad sincera hacia el Padre, seremos nuevos ciudadanos de su morada, nuevos nacidos en el amor de Dios.

Salmo 87


Salmo 87

1 De los hijos de Coré. Salmo. Canto.

¡Esta es la ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas!

2 El ama las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob.

3 Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios:

4 «Contaré a Egipto y a Babilonia entre aquellos que me conocen; filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella».

5 Así se hablará de Sión:

«Este, y también aquél, han nacido en ella, y el Altísimo en persona la ha fundado».

6 Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:

«Este ha nacido en ella».

7 Y todos cantarán, mientras danzan:

«Todas mis fuentes de vida están en ti».


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