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Salmo 83, clamando por justicia

Salmo 83, clamando por justicia

El salmo 83 es el último de los escritos poéticos cuyo autor fue Asaf, y a decir verdad, se trata de un salmo con un gran tono de desconcierto. Realmente, no es posible ubicarlo correctamente en la historia del pueblo de Israel, razón por la cual, muchos estudiosos se han basado en suposiciones para ello.

Este salmo representa una oración intensa, una súplica por la justicia. En este sentido, a continuación te mostraremos cómo aplicar este salmo en nuestra rutina diaria.

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El salmo 83 y los enemigos de Israel


salmo 83

El salmo 83 inicia con una especie de ruego a Dios para que se mantenga atento ante los enemigos que aborrecían la divinidad en el pueblo fiel. Estos enemigos representan a aquellas personas que vemos en nuestra vida diaria, no solo negando la existencia de Dios, sino desafiando a sus más fieles hijos para destruirlos.

Al igual que los conspiradores del pueblo de Israel, es muy normal ver en nuestra cotidianidad a personas intentando eliminar la presencia de Dios en cualquier conversación diaria.

El hecho de que este salmo no pueda ubicarse históricamente en nuestra humanidad, hace que sea uno de los pasajes más notables de La Biblia. En lo particular, pensamos que el poeta se refiere a un tiempo futuro, es decir, las naciones que existían en el pasado volverán a verse en algún momento.

Y de hecho es así, podemos leer la historia completa del pueblo de Israel, y nos impresionaríamos con la cantidad de similitudes que existen con nuestra sociedad actual.

El salmo 83 se resume en una oración que pide el juicio de Dios. La reflexión más importante que nos deja este salmo con respecto a nuestra vida diaria y a las personas que niegan su existencia, es que estas personas solo podrán conocer a Dios a través del Juicio cara a cara con Él.

A pesar de que la bondad de Dios debería ser destinada a las personas cuyo arrepentimiento sea evidente, lamentablemente no es así. En este sentido, el salmo busca la reflexión de las personas y su sensibilidad en torno a la presencia de Dios, para que sean incluidos en su plan de vida eterna y salvación.

A pesar de que su actitud solo les aleje de la divinidad del Padre, y parezcan no sentir necesidad de acercarse a Él, nunca es tarde para entonar este canto como plegaria por sus almas.

 

Salmo 83


Canto. Salmo de Asaf.

2 ¡Oh Dios, no te quedes callado, Dios mío, no guardes silencio, no permanezcas inmóvil!

3 Mira cómo se agitan tus enemigos y alzan la cabeza tus adversarios:

4 hacen planes contra tu pueblo y conspiran contra tus protegidos.

5 Dicen: «Vamos a eliminarlos como nación, que ya ni se mencione el nombre de Israel».

6 Así conspiran de común acuerdo y sellan una alianza contra ti.

7 Son los campamentos de Edom, los ismaelitas, moabitas y agarenos;

8 Guebal, Amón y Amalec; Filistea, con los habitantes de Tiro;

9 hasta los asirios se aliaron con ellos y prestaron ayuda a los descendientes de Lot.

10 Trátalos como a Madián y como a Sísara, como a Jabín en el torrente Quisón:

11 ellos fueron exterminados en Endor y se convirtieron en abono de la tierra.

12 Trata a sus jefes como a Oreb y a Zeeb, y a sus príncipes como a Zebá y a Salmaná,

13 los que dijeron: «¡Conquistemos para nosotros los territorios de Dios!».

14 Conviértelos, Dios mío, en hojarasca, en paja agitada por el viento.

15 Como fuego que abrasa la selva, como llama que incendia las montañas,

16 persíguelos con tu tormenta, llénalos de terror con tu borrasca.

17 Cúbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu Nombre, Señor.

18 Queden avergonzados, aterrados para siempre, y desaparezcan llenos de confusión,

19 para que reconozcan que sólo tú llevas el nombre de «Señor», el Altísimo sobre toda la tierra.


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