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Salmo 77, meditación sobre la misericordia y la bondade de Dios

Salmo 77, meditación sobre la misericordia y la bondade de Dios

El salmo 77 de la biblia católica fue hecho para ser leído con detenimiento o para cantarlo con mucha devoción al Creador. Refiere su contenido a la necesidad de meditar sobre el alma debido a las distintas facetas de la mente.

Revela el salmo un momento para reflexionar sobre la búsqueda de Dios. Escucha el Creador las suplicas y siempre está dispuesto a resolver cualquiera de los problemas que el hombre enfrente. Es necesario reafirmar la fe en la creación a través de la meditación.

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El canto alaba al Creador y honra su nombre


salmo 77

La oración nocturna nos ayuda a congraciarnos con nuestro mundo interno. Acompañar esta plegaria con una meditación nos enriquece el alma y nos ayuda a mantenernos serenos para recuperar el equilibrio en nuestras vidas.

Este salmo nos ayudara a recordar la grandeza del señor y su misericordia. Para realizar una meditación profunda podemos adecuar el ambiente colocando alguna esencia que nos ayude a relajarnos o encendiendo algún aroma de incienso que nos agrade.

Este salmo 77 de la biblia católica es muy poderoso porque nos lleva a reflexionar sobre la presencia del Señor en nuestras vidas. Relata el salmo un pasaje donde los israelitas cruzaron el mar rojo bajo la guía y protección del Señor. Libero Jehová a su pueblo y lo guio por los caminos de hacia la libertad.

Este hecho grandioso nos ayudara a entender que la asistencia del Padre es permanente en nuestras vidas y llegara en el instante en que verdaderamente lo necesitemos.

La fuerza y poder de nuestro Señor es infinita debemos confiar plenamente que su presencia siempre nos acompañara para guiarnos y protegernos.

Escucha Jehová el clamor de los fieles que te alaban

Ora el hombre cuando necesita la presencia de Dios en su existencia. Debemos tener presente que la oración al Creador debe ser continua como señal de agradecimiento por todo lo que nos ha dado.

El salmo 77 de la biblia católica nos ayudara a recordar que la asistencia de Dios es permanente en nuestras vidas.  No debemos olvidar que ampara el Señor al hombre de corazón noble y puro que lleva su vida por el sendero del bien.

Nos ama Jehová porque somos sus hijos fieles. Glorifiquemos la presencia del Señor con este salmo que nos reafirma su gran poder y su grandeza como creador del cielo y la tierra.

 

Salmo 77


  1. En voz alta clamo a Dios, en voz alta para que me escuche.
  2. Busqué al Señor, en el momento de la prueba, de noche sin descanso, hacia él tendí mi mano y mi alma se negó a ser consolada.
  3. No me acuerdo de Dios sin que no gima, si medito, una duda acosa mi espíritu.
  4. No me permite dormir, me perturbo y me faltan las palabras.
  5. Es que pienso en los días de otrora, en los tiempos antiguos…
  6. Y me acuerdo, y por la noche mi corazón se atormenta, medito y mi espíritu se interroga:
  7. ¿Nos rechazará Dios para siempre y no reabrirá el tiempo de sus favores?
  8. ¿Ha clausurado su gracia para siempre, y encerrado su palabra para el futuro?
  9. ¿Se ha olvidado Dios de su compasión o la cólera ha cerrado sus entrañas?
  10. Y me dije: “Lo que me traspasa es que ha cambiado la diestra del Altísimo”.
  11. Recuerdo las hazañas del Señor, recuerdo tus milagros de otros tiempos,.
  12. En tus obras medito, una a una, y pienso en tus hazañas.
  13. ¡Oh Dios, en tus obras todo es santo! ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?
  14. Tú eres el Dios que hace maravillas, tú demuestras tu fuerza entre los pueblos.
  15. Por tu brazo, a tu pueblo rescataste, a los hijos de Jacob y de José.
  16. Oh Dios, las aguas te vieron, te vieron y se estremecieron, y hasta sus honduras enmudecieron.
  17. Las nubes descargaron aguaceros, las nubes hicieron oír su voz, mientras tus flechas se arremolinaban.
  18. Se oía de tu trueno el retumbar, tus relámpagos el mundo iluminaban, la tierra se asombraba y estremecía.
  19. Tu camino cruzaba por el mar, por aguas profundas corrían tus senderos, y nadie supo dar cuenta de tus huellas.
  20. Tú guiabas a tu pueblo, a tu rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.

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