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Salmo 71, una imponente plegaria llena de gran fuerza y fe

Salmo 71, una imponente plegaria llena de gran fuerza y fe

Encontramos en el salmo 71 de la biblia católica una plegaria hecha por David en su etapa de anciano. Pide a Jehová que intensifique su protección porque está viviendo los últimos años de su existencia.

Este es un salmo que podemos utilizar cuando necesitemos elevar nuestra voz a los cielos y pedir por nuestra vejez. Es importante mantener siempre una actitud positiva en la vida y amar al creador para poder ser feliz en el plano terrenal.

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Significado del salmo 71


Es importante experimentar una vejez feliz y digna. Este salmo 71 de la biblia católica nos enseña a orar para mejorar las condiciones de nuestros años de anciano. Alabanzas al creador se entonan en esta oración como señal de respeto y agradecimiento.

Es importante tener los cuidados necesarios en esta etapa de nuestras vidas para mejorar la salud y poder disfrutar con plenitud estos años dorados. Podemos observar que es un salmo redactado con la sabiduría que da la experiencia por todo lo vivido.

Reafirma la fe en el Creador esta maravillosa plegaria llena de detalles que resaltan las cualidades de Jehová. Realmente es un relato muy apropiado para aquellas personas que están experimentando la vejez.

Utilidad del salmo 71


Utilidad del salmo 71

La biblia católica en su salmo 71 nos muestra una imponente plegaria llena de gran fuerza y fe. Este salmo lo podemos utilizar cuando nos sintamos desalentados en el desarrollo de nuestra vejez.

También es apropiado cuando deseemos pedir por los ancianos. Podemos realizar algunas reuniones con personas que se encuentren en la etapa de la vejez y revisar con ellos cada uno de estos versículos.

El hecho de que este salmo haya sido redactado por una persona anciana nos debe motivar a compartirlo con mayor rapidez debido que a través de su contenido podemos descifrar las verdaderas necesidades emocionales que tienen nuestros viejitos.

Es cierto que estar en la última etapa de nuestra vida nos debe enorgullecer pues es común que los ancianos tengan una gran sabiduría por las múltiples experiencias que les ha tocado enfrentar en la vida.

Regocijarse por lo vivido y lo experimentado debe ser la prioridad en la vida de cualquier anciano. Esta etapa de la vida de las personas mayores debe ser llevada con gran optimismo y una elevada devoción hacia la Divinidad y el inmenso poder de Dios.

Salmo 71


A ti, Señor, me acojo: que jamás quede yo defraudado;

Libérame, sálvame, pues tú eres justo; atiéndeme, ven corriendo a liberarme;

Sé tú mi roca de refugio, la fortaleza de mi salvación; sí, tú eres mi roca y mi fortaleza.

Dios mío, líbrame de la mano del malvado, de las garras del criminal y del violento;

Pues tú eres mi esperanza, Señor, mi confianza desde mi juventud, oh Dios.

Desde el seno materno me he apoyado en ti, tú eres mi protector desde el vientre de mi madre; en ti he esperado siempre.

He sido un prodigio para muchos, pues tú has sido mi refugio seguro.

Mi boca está llena todo el día de tu alabanza y de tu gloria.

No me rechaces ahora que soy viejo, no me abandones cuando me faltan ya las fuerzas.

10 Mis enemigos conspiran contra mí, los que buscan mi vida están de acuerdo;

11 Dicen: “Dios lo ha desamparado, perseguidlo, apresadlo, pues no hay quien lo defienda”.

12 Oh Dios, no te quedes lejos; Dios mío, ven corriendo a socorrerme.

13 Que caigan en la ruina avergonzados los que buscan mi vida, que se cubran de infamia y deshonor los que buscan mi desgracia.

14 Más yo no dejaré nunca de esperar, y aumentaré todavía tus alabanzas;

15 Me paso todo el día publicando tus actos de liberación y de justicia, aunque para mí son incalculables.

16 Proclamaré las proezas del Señor, anunciaré que sólo tú eres justo.

17 Oh Dios, desde mi juventud me has instruido, he anunciado hasta aquí tus maravillas;

18 Ahora que estoy viejo y encanecido, oh Dios, no me abandones, para que pueda anunciar a esta generación las obras de tu brazo, y tu poder a las edades venideras.

19 Tu justicia, oh Dios, llega hasta las nubes; tú has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿quién hay como tú?

20 Tú que me has hecho pasar tantas desgracias, tantos males, dame vida de nuevo, hazme salir de nuevo de los abismos de la tierra;

21 Realza mi dignidad, confórtame de nuevo.

22 Yo te ensalzaré con el arpa por tu fidelidad, Dios mío, y con la cítara tocaré para ti, oh Santo de Israel;

23 Tocaré para ti, mis labios cantarán alegres porque tú has rescatado mi vida;

24 Mi lengua publicará todo el día tu justicia, pues han quedado avergonzados y  humillados los que buscaban mi desgracia.


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