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Salmo 50, increíble fuerza y capacidad

Salmo 50, increíble fuerza y capacidad

Las oraciones que se utilizan en el Salmo 50 son conocidas por su increíble fuerza y capacidad para poder obtener las cosas que se piden, siempre y cuando esos deseos estén dirigidos a un bien necesario que no perjudique a ninguna persona.

Esta oración incrementa su poder teniendo en cuenta la cantidad de personas que realicen estos rezos al mismo tiempo, mucho más si son realizados con mucha fe.

Esta práctica es una que si se puede mantener continuamente, puede ofrecerles a las personas una múltiple cantidad de beneficios que ni siquiera imaginan.

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¿Cuándo realizar las oraciones del Salmo 50?


Los salmos son conocidos como oraciones muy delicadas que no se pueden realizar en cualquier día y mucho menos a cualquier hora.

Si queremos obtener buenos resultados luego de realizar estas oraciones debemos saber que además de la fe y la fuerza espiritual que le imprimamos, también debemos rezar en un día y hora especifica.

Esto ayudará considerablemente a las personas a recibir mejores bendiciones por lo que estén pidiendo.

En relación a esto, el Salmo 50 debe realizarse específicamente durante la madrugada, justamente antes del amanecer, ya que en esta hora se puede conseguir una increíble conexión con las fuerzas espirituales del universo.

Además de esto, estas oraciones no se pueden realizar todos los días, por lo que se recomienda que sean repetidas durante todo el día Sábado con la intención de que mientras más veces sean repetidas las oraciones, mejores resultados podremos obtener del cielo.

¿Para qué sirve el Salmo 50?


¿Para qué sirve el Salmo 50?

Las oraciones continúas del Salmo 50 se caracterizan por brindarme a los creyentes múltiples beneficios, aunque estas oraciones están especialmente dirigidas para poder salvaguardarse de cualquier tipo de atacantes como pueden ser los ladrones o las personas que atracan.

La mejor manera de realizar las oraciones del Salmo 50 es visualizando que muros color oro electromagnéticos se van generando en los alrededores de lo que se quiera proteger, poniendo como ejemplo a cosas materiales como viviendas, vehículos, negocios o su propia persona.

Es por esta razón que las oraciones de este salmo son tan conocidas, ya que tienen el poder de proteger la integridad de las personas, así como también de cuidar sus pertenencias más valiosas.

Salmo 50


Yavé, el Dios de los dioses ha hablado: de donde sale el sol hasta el ocaso, ha convocado él a la tierra.

Desde Sión, la muy hermosa, Dios refulge:

¡Ahí viene nuestro Dios, que no se calla! Un fuego, delante de él, lo abrasa todo, y a su alrededor ruge la tormenta.

De lo alto convoca a los cielos, y a la tierra para juzgar a su pueblo:

“Reúnan a mis fieles ante mí, que con un sacrificio sellaron mi alianza.”

Serán los cielos los que anuncien la sentencia, porque el juez es Dios mismo:

“Escucha, pueblo mío, que te hablo; Israel, declaro en contra tuya, yo, Dios, que soy tu Dios.

No te reprendo por tus sacrificios, o por tus holocaustos, que están siempre ante mí.

No tomaría un toro de tu establo ni un chivo de tu corral,

10 Pues mío es cuanto vive en la selva y los miles de animales de los montes.

11 Conozco a todas las aves del cielo y mío es cuanto se mueve en el campo.

12 Si tuviera hambre, no te lo diría, pues mío es el orbe y lo que encierra.

13 ¿Acaso comeré carne de toros o beberé la sangre de cabritos?

14 Pero, dale gracias a Dios con sacrificios, y cumple tus mandas al Altísimo;

15 Invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria.

16 Pero al impío Dios le dice: “¿Por qué vas repitiendo mis preceptos, y andas siempre hablando de religión,

17 Tú que odias mis reprensiones y te echas mis palabras a la espalda?

18 Si ves un ladrón, corres con él, y entre los adúlteros tienes tu sitio.

19 Das rienda suelta a tu boca para el mal y tu lengua urde el engaño.

20 Si te sientas, hablas mal de tu hermano, tú deshonras al hijo de tu madre.

21 Si tú lo haces, ¿tendré yo que callarme? ¿o piensas que yo soy como tú? Te acusaré y te lo echaré en cara.

22 ¡Oigan bien los que se olvidan de Dios! pues si doy un zarpazo no habrá quien los libere.

23 Me honra el que da gracias con sacrificios, pero al que va por camino recto, le haré ver la salvación de Dios”


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