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Salmo 107, Dios nos libra de la aflicción

Salmo 107, Dios nos libra de la aflicción

El salmo 107 cumple dos funciones porque se compone de dos himnos y cánticos, uno de ellos es una alabanza a la Providencia de Dios y el otro a la Providencia y al poder de Dios. Empieza con la tradicional salutación de acción de gracias y el aleluya.

Está dirigido a los Redimidos de Dios, que en este caso son los liberados de la cautividad, por ello deben reconocer las maravillosas acciones de su Señor.

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La benevolencia de la providencia divina en el Salmo 107


salmo 107

Tal como la afirmaron las antiguas profecías, todo fue establecido para que el pueblo de Dios estuviera junto a Él, y esto evidentemente necesita un agradecimiento. El salmo 107 sirve para momentos de tristeza y aflicción, ya que nos reivindica en el amor que Dios nos tiene a sus hijos.

El salmo 107 inicia recordándonos a los hijos de Dios todo lo que el Padre ha hecho por nosotros. Se trata de unos versículos iniciales donde no se nos invita a testificar, sino que se declara que aquellos que vivan plenamente en la presencia de Dios podrán tener acceso a la gloriosa experiencia que representa el creador.

Los israelitas en su momento estuvieron perdidos, sedientos, hambrientos y cansados del camino, sin embargo, su historia no sirve para representar la satisfacción que sentimos cuando conocemos a Dios. Al igual que el pueblo de Israel, nosotros, los hijos de Dios, debemos reconocer cuando estamos perdidos o cuando nuestro camino es errante.

En este sentido, el ofrecimiento de Dios viene de parte de su hijo Jesús para satisfacer todas nuestras necesidades. Jesús es el camino y el pan que Dios ofrece en sacrificio a sus hijos, ¿Has recibido esto en tu vida?

El salmista cuenta cómo Dios a través de su palabra, sanó y libró de la muerte al pueblo de Israel. No necesariamente para liberarnos de nuestras ataduras mundanas, tenemos que demostrar algún tipo de sufrimiento o exponernos a alguna acción violenta. La liberación que conduce a la salvación puede llegar a través de un simple arrepentimiento. Pero debes tener mucho cuidado, porque muchas personas sólo buscan a Dios cuando se siente abatido.

Todos tenemos momentos negativos y la tormenta está al acecho, pero este salmo enseña que al buscar a nuestro mayor sanador con un corazón sincero y pidiendo por liberación, además de clamar por su piedad, recibiremos  la salvación física y espiritual. El Señor escucha a los corazones sinceros y a través de su palabra nos santifica.

 

Salmo 107


1 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor!

2 Que lo digan los redimidos por el Señor,

los que él rescató del poder del enemigo

3 y congregó de todas las regiones:

del norte y del sur, del oriente y el occidente;

4 los que iban errantes por el desierto solitario,

sin hallar el camino hacia un lugar habitable.

5 Estaban hambrientos, tenían sed

y ya les faltaba el aliento;

6 pero en la angustia invocaron al Señor,

y él los libró de sus tribulaciones:

7 los llevó por el camino recto,

y así llegaron a un lugar habitable.

8 Den gracias al Señor por su misericordia

y por sus maravillas en favor de los hombres,

9 porque él sació a los que sufrían sed

y colmó de bienes a los hambrientos.

10 Estaban en tinieblas, entre sombras de muerte,

encadenados y en la miseria,

11 por haber desafiado las órdenes de Dios

y despreciado el designio del Altísimo.

12 El los había agobiado con sufrimientos,

sucumbían, y nadie los ayudaba;

13 pero en la angustia invocaron al Señor,

y él los libró de sus tribulaciones:

14 los sacó de las tinieblas y las sombras,

e hizo pedazos sus cadenas.

15 Den gracias al Señor por su misericordia

y por sus maravillas en favor de los hombres,

16 porque él destrozó las puertas de bronce

y quebró los cerrojos de hierro.

17 Estaban debilitados y oprimidos,

a causa de sus rebeldías y sus culpas;

18 la comida les daba náuseas,

y ya tocaban las puertas de la muerte.

19 Pero en la angustia invocaron al Señor,

y él los libró de sus tribulaciones:

20 envió su palabra y los sanó,

salvó sus vidas del sepulcro.

21 Den gracias al Señor por su misericordia

y por sus maravillas en favor de los hombres:

22 ofrézcanle sacrificios de acción de gracias

y proclamen con júbilo sus obras.

23 Los que viajaron en barco por el mar,

para traficar por las aguas inmensas,

24 contemplaron las obras del Señor,

sus maravillas en el océano profundo.

25 Con su palabra desató un vendaval,

que encrespaba las olas del océano:

26 ellos subían hasta el cielo, bajaban al abismo,

se sentían desfallecer por el mareo,

27 se tambaleaban dando tumbos como ebrios,

y su pericia no les valía de nada.

28 Pero en la angustia invocaron al Señor,

y él los libró de sus tribulaciones:

29 cambió el huracán en una brisa suave

y se aplacaron las olas del mar;

30 entonces se alegraron de aquella calma,

y el Señor los condujo al puerto deseado.

31 Den gracias al Señor por su misericordia

y por sus maravillas en favor de los hombres:

32 aclámenlo en la asamblea del pueblo,

alábenlo en el consejo de los ancianos.

33 El hizo de los ríos un desierto

y de los oasis, una tierra estéril;

34 transformó el suelo fértil en una salina,

por la maldad de sus habitantes.

35 Convirtió el desierto en un lago,

y la tierra reseca en un oasis:

36 allí puso a los hambrientos,

y ellos fundaron una ciudad habitable.

37 Sembraron campos y plantaron viñas,

que produjeron frutos en las cosechas;

38 él los bendijo y se multiplicaron,

y no dejó que les faltara el ganado.

39 Cuando eran pocos, y estaban abatidos

por el peso de la desgracia y la aflicción,

40 el que cubre de vergüenza a los príncipes

y los extravía por un desierto sin huellas,

41 levantó a los pobres de la miseria

y multiplicó sus familias como rebaños.

42 Que los justos lo vean y se alegren,

y enmudezcan todos los malvados.

43 El que es sabio, que retenga estas cosas

y comprenda la misericordia del Señor.


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