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Salmo 105, la Fidelidad de Dios hacia la Alianza

Salmo 105, la Fidelidad de Dios hacia la Alianza

El salmo 105 es un canto de agradecimiento que invoca el nombre de Dios y da a conocer sus obras. Este canto relata de manera breve la historia del surgimiento del pueblo de Israel como pueblo que desciende de Abraham. Llama la atención que sus primeros 15 versículos también pueden encontrarse en el libro de Crónicas, donde se utilizan como himnos de celebración.

En esta ocasión te contaremos cómo puedes aplicar este salmo en tu rutina diaria para mejorar tu relación con Dios.

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Perseverancia en la búsqueda de Dios con el Salmo 105


Salmo 105

El salmo 105 nos deja una enseñanza muy importante en relación a nuestro compromiso con Dios. Cuando parezca que Dios está muy lejos de ti, no dudes en persistir en tu búsqueda. Dios ofrece una recompensa a quienes les buscan sincera y honestamente. En este sentido, David también recomendó un método sumamente valioso para adorar a Dios, y no es otra cosa que familiarizarse con la manera en que ha bendecido a su pueblo en el pasado.

Para verlo, sólo hace falta leer las historias del Antiguo Testamento en relación a los favores concedidos por Dios a su pueblo. En estas páginas podremos descubrir a un Dios lleno de amor que está esperando que le encontremos.

Existe un pasaje en el salmo 105 que habla sobre el objetivo que tenía Dios de salvar al pueblo de Israel para que esté guardara sus leyes y las hiciera cumplir. Muchas veces usamos nuestras acciones y nuestro libre albedrío para sentirnos grandes y alabarnos a nosotros mismos, cuando deberíamos honrar a nuestro creador. Esa es la finalidad que él tiene para nuestras vidas y lo que lo motiva a darnos diariamente su palabra como alimento para el espíritu.

Muchos hablan de alabar el poder de Dios, pero, ¿Realmente qué significa la alabanza? Podemos aprender mucho de ella en éste y en la mayoría de los salmos. No hace falta ahondar mucho en los textos, para entender que sus verbos representan lo que significa adorar a Dios: dar gracias, invocar su nombre, dar a conocer su palabra, cantarle, hablarle, glorificarle, alegrarse con su presencia, buscarlo y recordar su historia, son sólo algunas de las facetas de la adoración.

Evidentemente, cada una merece atención especial, pero lo cierto es que, tenemos que ser agradecidos con Jehová por todos los favores concedidos. Si buscas aplicar estos consejos y este estudio a tu vida diaria no dudes en escribir este salmo en una hoja de papel, encender una vela blanca y cada mañana antes de iniciar tus actividades diarias, recita este salmo en honor a su Dios.

 

Salmo 105


Salmo 105

1 ¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

2 canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas!

3 ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!

4 ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro;

5 recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca!

6 Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:

7 el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos.

8 Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones,

9 del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac:

10 él lo confirmó como norma para Jacob, como alianza eterna para Israel,

11 cuando dijo: «Yo te daré la tierra de Canaán, como porción hereditaria de todos ustedes».

12 Cuando formaban un grupo muy pequeño y eran extranjeros en aquellas regiones;

13 cuando iban de nación en nación y pasaban de un reino a otro pueblo,

14 no toleró que nadie los oprimiera, y castigó a reyes, por amor a ellos:

15 «No toquen a mis ungidos ni maltraten a mis profetas».

16 El provocó una gran sequía en el país y agotó las provisiones,

17 Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo:

18 le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta,

19 hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó.

20 el rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad;

21 lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes,

22 con pleno poder para instruir a los príncipes y enseñar sabiduría a los ancianos.

23 Entonces Israel entró en Egipto, Jacob residió en la tierra de Cam,

24 El Señor hizo a su pueblo muy fecundo, más fuerte que sus mismos opresores;

25 cambió el corazón de los egipcios, para que sintieran odio por su pueblo y trataran con perfidia a sus servidores.

26 Luego envió a Moisés, su servidor, y a Aarón, que era su elegido;

27 por su intermedio realizó prodigios, hizo portentos en la tierra de Cam:

28 atrajo las tinieblas, y hubo oscuridad, pero ellos rechazaron sus palabras.

29 Transformó sus aguas en sangre e hizo morir a sus peces;

30 el país quedó cubierto de ranas, hasta en los aposentos del rey;

31 dio una orden y vinieron los insectos, los mosquitos invadieron el país.

32 Les mandó granizo en vez de lluvia, y cayeron llamaradas en su tierra;

33 abatió sus higueras y viñedos, y destrozó los árboles en sus campos;

34 dio una orden, y vinieron langostas y pulgones en número incontable

35 que comieron toda la hierba del campo y devoraron los frutos de la tierra.

36 Hirió de muerte a los primogénitos del aquel país, a las primicias de todo ser viviente;

37 sacó a su pueblo cargado de oro y plata, y nadie desfalleció entre sus tribus:

38 los egipcios se alegraron de su partida, porque los había dominado el terror.

39 Tendió una nube para que los cubriera, y envió un fuego para alumbrarlos de noche;

40 pidieron de comer y les mandó codornices, los sació con pan del cielo;

41 abrió la roca, brotaron las aguas y corrieron como un río por el desierto.

42 Él se acordó de la palabra sagrada, que había dado a Abraham, su servidor,

43 e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo;

44 les dio las tierras de los paganos, y ellos heredaron las riquezas de los pueblos,

45 a fin de observar sus mandamientos y cumplir fielmente sus leyes. ¡Aleluya!


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