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Salmo 103, alabanza por el amor y el perdón de Dios

Salmo 103, alabanza por el amor y el perdón de Dios

El salmo 103 representa una alabanza a Dios por su piedad y su benevolencia para con sus hijos.

El autor del salmo demuestra que todo lo que tiene se lo debe al Todopoderoso y necesita agradecerle con favores y con sus servicios por todo lo que ha hecho por su vida.

De esta forma, pone su cuerpo su alma y su espíritu al reconocimiento de la soberanía de Dios y a bendecir sus bienaventuranzas, porque el padre siempre ha estado ahí para ayudarle, curarle y darle perdón ante cualquier falla, sin importar qué tan grande sea.

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Salmo 103 para alabar a Dios por sus bendiciones


salmo 103

El salmo 103 nos dice que la alabanza de David se centra en los actos gloriosos del creador. Esto puede ser perfectamente aplicado a nuestra realidad, ya que para muchas personas es muy fácil quejarse de la vida.

Sin embargo, la lista de bendiciones que enumera David nos da muchas razones por las que debemos adorar a Dios: Él perdona nuestras ofensas, sana nuestras dolencias,  nos salva de la muerte, nos concede favores y es misericordioso con nosotros.

Además, sacia nuestra hambre y nos brinda toda la justicia y la libertad a la que podemos aspirar. Lo más importante de todas las bendiciones que Dios nos regala, es que las recibimos sin merecer ninguna de ellas.

Por ello, la reflexión más importante que invita a realizar este salmo, es que por muy dura que sea tu vida, siempre podrás contar con todas las bendiciones de Dios. Cuando sientas que no existe ninguna razón para adorarlo puedes leer el salmo 103.

Uno de los pasajes más fuertes del salmo, es el que dice que al igual que un padre se compadece de sus hijos, el Señor se compadece de los que le temen. Como seres humanos, nosotros somos seres frágiles, sin embargo, el cuidado de Dios y su presencia es lo que nos mantendrá siempre a salvo.

Con mucha frecuencia observamos a Dios como un ente de autoridad que aplica la justicia, olvidando su principio de preocupación y compasión por cada uno de nosotros. Cuando Dios observa nuestras vidas, entiende que somos parte de su creación.

Nos hizo imperfectos para evaluarnos, y en este sentido, nuestras debilidades humanas nunca deberían ser utilizadas como una justificación para cometer pecado, ya que la misericordia de Dios toma cualquiera de nuestros actos en cuenta.

Salmo 103


salmo 103

1 De David. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

2 bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.

3 El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias;

4 rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura;

5 él colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el águila.

6 El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos;

7 él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel.

8 El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia;

9 no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente;

10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por os que lo temen;

12 cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados.

13 Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles;

14 él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo.

15 Los días del hombre son como la hierba: él florece como las flores del campo;

16 las roza el viento, y ya no existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez.

17 Pero el amor del Señor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos

18 de los que lo temen y observan su alianza, de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen.

19 El Señor puso su trono en el cielo, y su realeza gobierna el universo.

20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes apenas oyen la voz de su palabra!

21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad!

22 ¡Bendíganlo todas sus obras, en todos los lugares donde ejerce su dominio! ¡Bendice al Señor, alma mía!


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