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La verdad sobre los parásitos espirituales

La verdad sobre los parásitos espirituales

Los parásitos espirituales o larvas astrales son entes de baja vibración, que pertenecen al plano etéreo y buscan incrustarse en el aura de las personas. También pueden ejercer su influencia sobre animales, plantas e incluso objetos, atraídos por su campo energético.

La incidencia de estas entidades deteriora la mente y la voluntad de los afectados, además del ambiente que los rodea, generando impacto en los niveles físico, mental, emocional y espiritual.


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Parásitos espirituales: ¿Qué los atrae a nuestra vida?


Las larvas astrales funcionan como una especie de vampiros, que se ciñen a nuestro campo energético y trabajan para perpetuar las causas que les permitieron fijarse en ese lugar.

Pensamientos nocivos o imprudentes y permanecer en estados emocionales negativos por largo tiempo, como aquellos generados por pérdidas o secuelas de enfermedades, son algunas de las situaciones que abren la puerta a estos parásitos.

De igual forma, la descarga energética asociada a un trabajo espiritual intenso (tarot, limpiezas energéticas), tocar objetos cargados con intencionalidad por otros (amuletos), o la envidia recurrente de personas en el entorno, nos hace susceptibles a sus ataques.


 

Reconociendo los síntomas de los parásitos espirituales


Dependiendo del grado de daño en nuestra aura, podemos detectar los efectos de los parásitos espirituales en ella, en menor o mayor grado.

Entre los síntomas más conocidos figuran:
  • dolores de cabeza,
  • opresión,
  • ataques de pánico,
  • depresión,
  • antojos desmedidos por aquello que puede atentar contra nuestra salud (alcohol, tabaco, dulces, etc.),
  • y sensación de peso en el pecho.

Estos signos son fácilmente confundidos con otros, asociados a distintas patologías, como el estrés, por ello podemos aplicar un sencillo ritual para determinar si las larvas espirituales están rondándonos.


Agua, sal y luna

Uno de los métodos conocidos y difundidos por los espiritistas para conocer la presencia de parásitos espirituales, se realiza en la primera luna llena del mes, contando para ello con un cuenco o vaso de vidrio o barro, un cristal de cuarzo cristal, agua y sal marina.

Disolver la sal en el agua, dentro del cuenco. Dejar el cristal dentro del cuenco, con el agua y la sal. Colocarlo bajo la cama durante siete noches seguidas. Pasado este lapso de tiempo, retirar los elementos y verificar su estado.

Si el cristal está cubierto de sal cristalizada, indica la presencia de parásitos espirituales. Es importante, eliminar la piedra y el agua sin tocarlos, una vez finalizado el ritual, arrojándolos a la basura o una fuente de agua corriente.

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Westalia Westalia

Comunicadora social y escritora, es practicante de Tarot Transpersonal y Astrología Kármica. Ha recibido formación en Terapia de Respuesta Espiritual (TRE) y Canalización Espiritual. Apasionada por la fotografía, los viajes, la meditación, el cine y la mitología.

 
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