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Oración Salve Reina: Conoce el camino más corto para llegar a Jesús

Oración Salve Reina: Conoce el camino más corto para llegar a Jesús

El camino más corto para llegar a Jesús. Eso representa la Virgen María para el catolicismo. La oración Salve Reina es una de las maneras católicas más populares de acceder a la luz espiritual de la que habla la Biblia pero a través de la santa madre de Dios, la única “bendita entre todas las mujeres”.

Es ese sentido maternalista hacia él, y toda la humanidad, el que la hace infinitamente compasiva, sensible y tolerante. La oración Salve Reina es una manera de invocar todas estas características para acercarnos a la santísima trinidad que expone la religión católica: padre, hijo y espíritu santo.

Estudiosos de esta doctrina creen profundamente que como todo hijo primoroso, Jesús se conmueve al escuchar sus peticiones. Por ese amor que guarda, obedece con infinita justicia y benevolencia a perdonar y auxiliar a los desamparados.

Justamente es eso lo que hace del Salve Reina una oración tan especial. En ella, sus hijos no solamente ruegan por su intercepción. Sino que también se le reconoce a María según la importancia que guarda en los relatos legendarios de varias religiones. Como una fuente de vida y prosperidad.

En la oración Salve Reina, además, se desnuda la carne para mostrarse desde la sensibilidad del alma, desde la verdadera sed de salvación en medio de los tormentos que deja el mundo a sus habitantes terrenales.

Y como la historia religiosa antiquísima ha dejado escrito, la reina de la misericordia tiene un corazón propenso a ayudar siempre a los más necesitados. Básicamente es este el sentido de toda la oración Salve Reina.

Reconocerte como un ser hambriento de sabiduría espiritual, desamparado en medio de tinieblas pero fortalecido en fe, te permitirá acceder al reino de los cielos para tener bendiciones infinitas.

Perenemente con la consagración de la madre de Dios a través del Salve Reina.

Oración Salve Reina


oración Salve Reina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.


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Naylett Naylett

Periodista y Community Manager con experiencia en periodismo impreso y digital. Amante de la poesía. Fiel creyente de que el Universo conspira para cumplir tus pensamientos. Habla con nosostros en m.me/wemystices