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La historia del niño de Atocha

La historia del niño de Atocha

De todas las historias de devoción a los santos, la del Santo Niño de Atocha es una de las más representativas en el cristianismo.

Su leyenda surgió en España, durante la época de la reconquista y desde aquel momento se le venera como a la propia imagen del niño Jesús. Conoce la historia del Santo niño de Atocha.

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El milagro niño de Atocha


Cuenta la leyenda que durante la época de la reconquista cristiana contra los musulmanes que vivían en la península ibérica, se ubicó una cárcel para cristianos en Atocha, que en aquel momento era un pueblo de la ciudad de Madrid.

El trato que se les daba a los prisioneros era deplorable y, muchos días, estos no recibían ni agua ni comida, por lo que muchos de ellos morían de inanición.

Una orden del califa sólo permitía entrar en la cárcel a los niños menores de 12 años para llevar alimentos a sus familiares. Por tanto, quien tuviese un hijo menor comía y quien no, estaba condenado a morir.

Cuentan que las mujeres del pueblo rezaban a la Señora de Atocha para que les ayudase a encontrar una solución.

Una cesta llena de pan y una vasija llena de agua


Un día apareció en la cárcel un niño con una vasija de agua y una cesta de pan.

Era menor de doce años por lo que los guardias le dejaron pasar, no daba de comer y beber sólo a un prisionero, sino que alimentaba a todos aquellos que no recibían comida.

Dicen que su cesta y su vasija siempre estaban llenas, aunque diese de comer y beber a la mayoría de los prisioneros. Comenzó a ser conocido como el niño de Atocha.

Los niños transmitieron la noticia


Los guardias no repararon en ese hecho pero sí lo hacían los hijos de los presos que acudían a la prisión a dar de comer a sus padres.

La historia se extendió entre las distintas familias y cuentan que, cuando acudían a rezar a la Virgen de Atocha para agradecerle, veían que los zapatos del niño Jesús estaban gastados.

Aunque los reemplazasen estos siempre parecían gastados.

De esta forma se gestó la leyenda y la veneración por el niño de Atocha , por dar comida y cariño a todos los que fueron castigados por mostrar su fe.

Este santo es muy venerado en España y cuentan que en la época de las conquistas, los conquistadores llevaron su imagen a México, donde comenzó a ser muy venerado y donde se le atribuyen muchos milagros.


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