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Hécate: Diosa de la brujas

Hécate: Diosa de la brujas

La Diosa Hécate fue una diosa considerada como la “Diosa de las Brujas”. Era hija de Asteria y Perses, heredera de una generación de titanes. Era honrada como “la oscura” y asociada con las tormentas y los perros. En algunas representaciones, se muestra con una llave de oro que es capaz de abrir las puertas de la abundancia tanto del cielo y la tierra.
 
También es la Diosa de los infiernos, que se desplazaba de un lado para otro con las almas de los muertos. Es común observarla con tres caras. La primera la de la derecha, de caballo. La segunda de perro, ubicada en el otro extremo y la tercera en el centro, de mujer.

En las noches sin luna, Hécate vagaba con una jauría de perros aulladores. Era venerada por magos y brujas quienes le rendían tributo a través del sacrificio de animales como perros negros.

Finalmente, se les aparecía con sus perros en los caminos. Dichos lugares, eran considerados como demoníacos por lo que espantaban a las personas, incluso ocasionándole la muerte.

Es considerada como una Diosa impredecible, que aunque no está asociada a elementos demoníacos, también es cierto que posee características oscuras.

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Rituales para Hécate


Estos rituales se expresan como de iniciación de renacimiento. Se emplean para honrar a los seres queridos que fallecieron, además de la Diosa Hécate.

Se recomienda realizarlo el 13 de agosto o el 30 de noviembre, sus fiestas por excelencia.
  • Se llena un envase de agua y se encienden velas flotantes por los seres queridos.
  • Se piensa de forma reflexiva en las personas que han partido. Se encienden velas negras y se colocan en una calabaza. Se honra así a quienes se encuentran en el más allá.
  • Se encienden velas e inciensos para serenar los pensamientos.
  • A la Diosa se le puede honrar con manzana asada y sidra para lo cual se decora el altar con las frutas.
  • Para rememorar el viaje a través del agua, se pueden colocar manzanas en un recipiente y sacarlas con la boca.

 
También se reza una oración, siempre meditando en cada una de las palabras que se pronuncian
  
Celebro a Hécate, Protectora de caminos y encrucijadas,
Agradable, celeste, ctónica y marina,
De azafranado peplo, sepulcral,
Que entra en frenesí junto con las almas de los muertos,
Hija de Perses, amante de las soledades, que se regocija con los ciervos,
Nocturna, protectora de los perros, reina irresistible,
Acompañada de ruidos de animales,
Desceñida, de aspecto irresistible, Diosa de los toros, Señora poseedora de las llaves de todo el mundo,
Guía, ninfa, nutricia de jóvenes, que vive en los montes;
Suplicando a la doncella que se haga presente en las sagradas iniciaciones,
Siempre propicia para el pastor de bueyes y con ánimo grato. 
 
Invocar a Hécate no debe hacerse por personas que se estén iniciando. Es preferible, comenzar a probar la energía que se percibe al realizar la oración, a través de la contemplación de su imagen.


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Laura Laura

Comunicadora social, especialista en Medios Digitales y Marketing. Amante de la escritura y la buena energía que emana de las personas. El equilibrio siempre está en el interior.

 
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