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La constelación de Tauro

La constelación de Tauro

La constelación de Tauro está compuesta por un grupo de estrellas grandes y prominentes visibles en el cielo nocturno.

La constelación de Tauro ya era conocida por la humanidad desde la edad de bronce, época donde la constelación de Tauro indicaba la dirección de la salida del sol en el equinoccio de primavera.

La constelación de Tauro puede ser ubicada entre la constelación de Aries, al este y la de Géminis, al oeste.

La constelación de Tauro se caracteriza por su estrella roja, gigante y brillante llamada Aldebarán, que simboliza el ojo y es la estrella más brillante en la constelación de Tauro.

Debido a las variaciones repentinas de brillo y color, los antiguos decían que representaba la mirada peligrosa del toro hacia el cazador Orión, la famosa constelación de Orión.

En la constelación de Tauro también se encuentran las Pléyades que son un grupo de estrellas jóvenes bastante visibles y compuesta de siete estrellas.  

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La constelación de Tauro y su simbolismo


La constelación de Tauro, asociada desde tiempos remotos a la figura del toro, era esencial para el calendario agrícola de las varias culturas de la antigüedad. Tanto Sumerios, Acadios, Babilonios, Egipcios y Griegos rendían homenaje a este animal. El toro simbolizaba la virilidad, la fuerza vital y la fuerza generadora de la naturaleza.

El símbolo del toro para los egipcios era representado por Apis, la imagen más completa y plena de la divinidad. Apis era asociado tanto a Osiris como a Ptah, del cual se decía ser su vocero.

El origen de la constelación de Tauro, según la mitología griega, reza que Zeus al enamorarse de la princesa Europa, decide disfrazarse de un toro blanco con cuernos de oro para poder ganar a la princesa para secuestrarla hacía la isla de Creta, lejos de las manos de su padre: el rey de los fenicios.

En forma de toro, Zeus logra secuestrar a Europa. Al llegar a la isla de Creta revela su verdadera identidad y le ofrece cuatro regalos en honor a su unión:

  • un collar hecho por Hefesto,
  • una jabalina que jamás fallaba el blanco,
  • un perro que nunca soltaba a su presa y
  • un autómata de bronce.
Europa, que daría su nombre al continente europeo, termina teniendo tres hijos con Zeus: Sarpedón, Minos y Radamantis.

Después de la partida de Zeus hacia el Olimpo, el entonces rey de Creta Asterión desposa a Europa y adopta a sus hijos semidioses. Así Europa se convierte en la primera reina de Creta.

Zeus, en homenaje a Europa, decide colgar la constelación de Tauro en el cielo para que la humanidad nunca se olvide de la historia de amor entre los dos.

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La Constelación de Tauro y las Constelaciones Zodiacales


La constelación de Tauro es una de las doce constelaciones zodiacales. Las constelaciones del zodiaco son grupos de estrellas que se encuentran en la eclíptica que es el camino que el Sol recorre a lo largo del año.

De la misma manera, tanto la Luna como los planetas visibles del sistema solar recorren también trayectorias en el cielo. Estas trayectorias se encuentran en un área llamado el cinturón del zodiaco que cubre un ancho entre 8 a 9 grados de norte a sur en la eclíptica.


Los Signos Zodiacales y su Relación con las Constelaciones

Los signos zodiacales conocidos normalmente en el campo de la Astrología fueron creados en 134 a.C. por Hiparco.

Hiparco para crear los signos zodiacales fue inspirado por un sistema de la antigua cultura babilónica que a su vez provenía de conocimientos Sumerios que vivieron en 3000 a.C..

En el sistema de Hiparco se dividía el cinturón del Zodiaco en doce partes iguales que correspondía cada parte a 30 grados del cielo que veían.

Cada división era individual y era marcada por una constelación o por el signo que lo regía. Las constelaciones marcaban el lugar del nacimiento del Sol en cada época del año.

Actualmente, los signos y sus constelaciones originales no coinciden como en los cielos de los antiguos debido al fenómeno de la precesión de los equinoccios. Este fenómeno provoca un cambio gradual en la orientación de la Tierra por lo tanto también la posición del cielo que vemos.




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Caterina Caterina

Escritora y amante del mundo espiritual. Centra su experiencia en la cultura china, energías, masajes, tarot y runas. Es una enamorada de la vida ¡y no pierde una oportunidad para bailar!