.
La constelación de Aries

La constelación de Aries

La constelación de Aries es un grupo de estrellas diáfanos y poco prominentes en el cielo nocturno, compuesto de apenas tres estrellas consideradas brillantes por los astrónomos.

La constelación de Aries, que en latín significa carnero, es una constelación que se ubica entre las constelaciones de Tauro, al este, y de Piscis, al oeste.

A pesar que la utilización de la constelación de Aries en el calendario agrícola remonte al tiempo de los Babilonios, la constelación de Aries solo fue reconocida oficialmente en el siglo XX por la Unión Astronómica Internacional.

Las dimensiones relativas de la constelación de Aries fueron delimitadas por el astrónomo Eugéne DelPorte en el año de 1930.

La constelación de Aries es considerada la primera de las constelaciones astrológicas, ya que, era en Aries que nacía el Sol en el equinoccio de Primavera en el tiempo de la creación de los signos zodiacales por el griego Hiparco.

Lee también: ¿Qué tanto sabes de Astrología?

La constelación de Aries: una historia de guerra


En la antigua Grecia, se asociaba a la constelación de Aries al carnero protagonista de la leyenda del vellocino de oro que Jasón y los Argonautas buscaban intrépidamente por toda Grecia.

La leyenda cuenta la historia de Fixo y Heles, hijos del Rey Atamante de Tesalia, que tras un periodo de hambruna en su reino, son condenados a ser sacrificados por su madrastra Ino.

El dios Hermes salva a Fixo y Heles usando un carnero hablante y alado, cuya lana o vellocino era hecha de oro, para que escaparan. Los dos niños huyeron rápidamente a través del mar Mediterráneo en dirección a Asia pero Heles, durante el viaje, cae y se ahoga en el mar, en un local que los antiguos griegos pasaron a llamar de Helesponto.

A pesar del desastre de esta gran pérdida, Fixo llega a Cólquida a salvo, donde fue bien acogido por el Rey Eetes que le concede la mano de su hija Calcíope.

Frixo, en forma de agradecimiento, ofrece al rey Eetes el carnero con vellocino de oro como ofrenda para el sacrificio que lo consagraría como Ares, el dios de la guerra.

El rey, en vez de sacrificar al carnero, decide colocarlo en un bosque sobre una colina bajo la protección de un temible dragón y rodeado de campos donde pastan toros salvajes como una forma de honrar al dios de la guerra.

Se cuenta luego, que esta es la razón por la cual la constelación de Aries es tan poco luminosa, ya que, el vellocino de oro que lo representa permaneció para siempre en Cólquida, lejos del cielo.

La constelación de Aries y de las constelaciones zodiacales


La constelación de Aries es una de las doce constelaciones zodiacales. Las constelaciones del zodiaco son grupos de estrellas que se encuentran en la eclíptica que es el camino que el Sol recorre a lo largo del año.

De la misma manera, tanto la Luna como los planetas visibles del sistema solar recorren también trayectorias en el cielo. Estas trayectorias se encuentran en un área llamado el cinturón del zodiaco que cubre un ancho entre 8 a 9 grados de norte a sur en la eclíptica.
 

Signos zodiacales y la relación con sus constelaciones

Los signos zodiacales conocidos normalmente en el campo de la Astrología fueron creados en 134 a.C. por Hiparco. Hiparco para crear los signos zodiacales fue inspirado por un sistema de la antigua cultura babilónica que a su vez provenía de conocimientos Sumerios que vivieron en 3000 a.C..

En el sistema de Hiparco se dividía el cinturón del Zodiaco en doce partes iguales que correspondía cada parte a 30 grados del cielo que veían. Cada división era individual y era marcada por una constelación o por el signo que lo regía. Las constelaciones marcaban el lugar del nacimiento del Sol en cada época del año.

Actualmente, los signos y sus constelaciones originales no coinciden como en los cielos de los antiguos debido al fenómeno de la precesión de los equinoccios. Este fenómeno provoca un cambio gradual en la orientación de la Tierra por lo tanto también la posición del cielo que vemos.


Te puede interesar:

Caterina Caterina

Escritora y amante del mundo espiritual. Centra su experiencia en la cultura china, energías, masajes, tarot y runas. Es una enamorada de la vida ¡y no pierde una oportunidad para bailar!