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Sanación con arquetipos femeninos

Sanación con arquetipos femeninos

La palabra arquetipos (del griego arje “fuente” y tipos “modelos”) hace referencia a la representación de una figura o patrón, del cual se derivan otras manifestaciones que reflejan la energía y características del primero.
 
Para el psiquiatra y fundador de la Escuela de Psicología Analítica, Carl Gustav Jung (1875 – 1961), los arquetipos formaban parte del inconsciente colectivo, y simbolizan motivos o energías universales, como amor, maternidad, y sabiduría.
 
A lo largo de los siglos, estas energías han sido recreadas bajo la identidad de diosas y dioses, en las distintas mitologías, religiones y cuentos, que forman parte de la historia de la humanidad. 
 
Actualmente, los procesos psicológicos que permiten identificar los patrones o arquetipos que están activos en una mujer, son sumamente importantes, dado que colaboran con la sanación interna, el rescate de su esencia e identidad, y la elaboración de sus metas individuales.
 
La psiquiatra, analista junguiana y escritora feminista norteamericana Jean Shinoda Bolen (1936), en su libro “Las Diosas de Cada Mujer” (2002), propone canalizar la energía femenina, a través de los arquetipos de las principales diosas de la mitología griega: Afrodita, Atenea, Hera, Artemisa, Hestia, Deméter y Perséfone.   

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Arquetipos Femeninos: Conociendo tus arquetipos divinos


Bolen sostiene que “existen muchas “diosas” en una sola mujer. Cuanto más complicada es ésta (la mujer), más probable es que haya muchas “diosas” activas en ella y lo que es satisfactorio para una parte de sí mismas puede ser irrelevante para otra parte”.
 
“El conocimiento de las “diosas” proporciona a las mujeres medios de entenderse a sí mismas y de entender sus relaciones con hombres y mujeres, con sus padres, amantes e incluso hijos. Estos patrones de diosas también ofrecen revelaciones  de lo que es motivador (incluso irresistible), frustrante o satisfactorio para algunas mujeres y no para otras” (Jean Shinoda Bolen, “Las Diosas de Cada Mujer”, 2002).
 
Para reconocer que arquetipos divinos predominan en ti, debes considerar no solo la figura o cualidades externas de la diosa, sino también su historia, la energía que ella personifica y la empatía que sientes hacia la figura, y te permita generar identificación. Comencemos.
 

Afrodita

Quizás la más popular de las divinidades griegas, es la diosa del amor, la belleza y la creatividad. Representa la sensualidad y la sexualidad, el arquetipo de la amante. Afrodita es independiente pero entiende la importancia de las relaciones.

Está abierta al cambio, e integra a su vida el dar y el recibir, en equilibrio. No obstante, su aspecto negativo encierra vanidad, perfidia, impulsividad, capricho, irresponsabilidad, apego, egocentrismo y uso del amor y las relaciones como droga.   
 

Atenea

Diosa de la guerra, la sabiduría, la estrategia y la artesanía. La cualidad principal de Atenea es la independencia. En el mito no conoció a su madre y nació adulta, por lo que sus decisiones se basan en la lógica, el análisis y la practicidad. Está desconectada de su parte emocional. Es ambiciosa e intelectual, y gusta rodearse de personas poderosas, especialmente hombres. 
 

Hera

La diosa del matrimonio. Hera es la diosa suprema del Olimpo y cónyuge de Zeus. Representa el arquetipo de la esposa, la necesidad de compromiso y vinculación. Este arquetipo puede trabajarse de forma positiva si se orienta hacia el amor, porque posee una gran capacidad de entrega y comprensión.

Sin embargo, también puede devengar en la mujer celosa, obsesionada por el esposo, y con un inmenso deseo de venganza, o alguien que privilegia el crecimiento personal de su pareja, por encima del propio.
 

Artemisa

Es la diosa de la caza, protectora de la naturaleza y de las mujeres parturientas, pues fue partera de su madre, la diosa Leto. Se le asociaba con la Luna, igual que a su hermano gemelo Apolo con el Sol. Personifica la cualidad de la autosuficiencia. Artemisa puede valerse por sí misma en toda circunstancia.

Su relación con otras mujeres es de hermandad, mientras que no considera a los hombres como sus iguales. Representa la figura de la hermana mayor. Es la mujer de acción. Siente recelo de la intimidad.
 

Hestia

Es la diosa del fuego y del hogar. En Roma se veneraba bajo el nombre de Vesta, y su culto era de los más importantes. Hestia es la mujer que no le teme a la soledad, vive en paz y ha descubierto las bendiciones de la espiritualidad.

Está conectada consigo misma y su intuición, ha roto con el apego y la autocrítica, por lo que se muestra segura de sí misma y dispuesta a recibir. Al considerarse completa e independiente, le cuesta tener empatía con otros.     
 

Deméter

Deméter es la diosa de las cosechas y la alimentación. Representa el arquetipo de la madre y como tal, es la progenitora de Perséfone. Deméter es dedicada, generosa, dispuesta a dar su apoyo a quien lo necesita.

Puede dedicarse a nutrir y ver crecer un proyecto a largo plazo, sin desesperarse, pero también puede desatender todo (pareja, trabajo, vida interior) por el amor a sus hijos. Esto la hace propensa a estados depresivos y a la necesidad de controlar y restringir todo, sin tomar en cuenta el daño que puede hacer.   
 

Perséfone

Perséfone representa el arquetipo de la hija. El mito dice que jugaba tranquilamente cuando fue secuestrada por el dios del Inframundo y la Riqueza, Hades (Plutón), con el cual se desposaría posteriormente. Perséfone simboliza dos lados de una misma mujer:
 
La niña inocente, influenciable, complaciente e inmadura apegada a su madre, que mira el mundo desde una perspectiva de víctima (la época previa al rapto), y por otro lado, la Reina del Inframundo, aquella que superó todo el horror y la violencia en su vida, y se reconstruyó a sí misma desde el interior, con fortaleza y determinación.
 
El arquetipo de Perséfone, marca más profundamente que otros los procesos de integración de la personalidad. Como en el mito, son mujeres obligadas a crecer por circunstancias adversas. Existe la necesidad de trascender esta situación, y cuentan con el potencial para ello, si vencen su reticencia.       
 
“Cada mujer posee dones “otorgados por la diosa”, que ha de aceptar con agradecimiento y sobre los que tiene que aprender. Cada mujer tiene también riesgos “otorgados por la diosa”, que debe reconocer y superar para cambiar. No puede resistirse a vivir un patrón determinado por el arquetipo de una diosa subyacente que es consciente de que dicho patrón existe y de que trata de realizarse a través de ella” (Jean Shinoda Bolen, “Las Diosas de Cada Mujer”, 2002).

Beneficios de la sanación con arquetipos femeninos


Conocer y trabajar con tus arquetipos femeninos divinos a través de invocaciones, meditaciones, visualizaciones o ejercicios de identificación,  es una tarea de gran responsabilidad, que te conecta con la fuente de tu creatividad, espiritualidad y poder personal. Entre los beneficios de esta práctica podemos mencionar:
  • Impulsa el autoconocimiento y la autoaceptación
  • Evidencia el potencial de crecimiento y evolución
  • Ayuda a reconocer emociones reprimidas y bloqueos
  • Permite entrar contacto con tu presente
  • Aumenta tu creatividad, y la canaliza hacia la consecución de tu propósito
  • Fortalece tu individualidad y autoestima
  • Promueve la responsabilidad en tu vida
  • Mejora la relación contigo mismo y tu entorno
  • Colabora en el mantenimiento de tu paz interior, a través de la comprensión  



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Westalia Westalia

Comunicadora social y escritora, es practicante de Tarot Transpersonal y Astrología Kármica. Ha recibido formación en Terapia de Respuesta Espiritual (TRE) y Canalización Espiritual. Apasionada por la fotografía, los viajes, la meditación, el cine y la mitología.

 
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